A pocos meses de la conmemoración del cuadragésimo lustro, vigésima década, quinto de milenio, o bicentenario del levantamiento del 2 de mayo, del llamamiento de los alcaldes de Móstoles a la resistencia (nuestros de Gaulle), y de la salida al monte de muchos de nuestros antepasados dispuestos degollar a cuanto enfant de la patrie se cruzara en su camino; no se me ocurre a mi otra cosa que titular mi artículo en gabacho. Perdón, en Francés. C’est la langüe de l’amour… non?
Oui, mon ami, de l’amour. Y es que cuán fácil es enamorarse una vez superado un pasado desamor, ¿verdad?. Pero no todo van a ser frases bellas en la lengua franca (de los francos) y otras horteradas que sólo dejan de serlo cuando sientes palpitar tu corazón al recibir una sonrisa, al escuchar la voz de una persona que, al contemplar sus ojos por primera vez, te diste cuenta de que era única. Ahí es cuando todo cobra sentido, y lo hortera pasa a considerarse hermoso.
Pero lo que rompe mi corazón contra el acantilado de las rocas de la desesperación y la inseguridad es no saber qué es lo que ella responderá a mi propuesta, ni cómo planteársela. Tampoco ser capaz de ello esta vez. Pese a haber tenido distintos tipos de relaciones con otras mujeres, soy un analfabeto a la hora de conquistar a esa dama con magia, a esa hechicera que, con sus encantos, me ha robado el corazón.
PD: Espero que en esta contienda de la que soy guerrillero y llevo por mosquete mi corazón y por sable mi propia alma, a diferencia de hace 200 años… no venga Fernando VII y me eche las ‘caenas’.
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